El hueco que deja el diablo
Regalado por un buen amigo y más que recomendable blogger, este es uno de esos libros que me costaría explicar, clasificar, seguramente entender.
"El hueco que deja el diablo", de Alexander Kluge, es una recopilación de relatos cortos, muy cortos a veces. Cada uno de ellos por separado puede o no decirnos algo, los hay mejores y no tan buenos, los hay claros y crípticos. Pero el efecto acumulativo es lo que interesa. Como las montañas se hacen de granitos de arena, o buscando una imagen menos manida, como pequeños detalles a lo largo de horas hacen un día excelente o una jornada para olvidar, aunque no haya pasado gran cosa destacable.

Como esos pequeños detalles que pueden conseguir que alguien nos caiga muy bien o muy mal cuando apenas le conocemos, los relatos van filtrando en el lector. Críticas o reseñas de este libro más sesudas y mejores podrás encontrar en la Red, seguro.
A mi lo que me interesa del libro es ver cómo las casualidades, coincidencias, conjunciones a priori aleaorias, tienen un efecto a veces devastador o crítico para las personas que se ven en ellas envueltas. No es que la concatenación de eventos que acaba en un desenlace dramático y a priori poco imaginable me haga pensar que la mano de un ser maligno está detrás de la sucesión, ni creo que sea esa la intención del autor. Con lo que me quedo de este libro es con la reafirmación de cómo, a menudo, las cotas más altas de incompetencia o de mezquindad sólo necesitan una chispita de casualidad para que suceda una catástrofe de consecuencias que acaban siendo importantes para miles. A veces ni siquiera hace falta mala intención. Un poco de desidia, algunas normas absurdas y un percance fortuito bastan.
En mi último post comentaba como la suerte y la casualidad pueden cambiar aspectos de tu vida, para bien, en apenas minutos. Este libro está lleno de ejemplos, en lo positivo y en lo negativo.
¿Estamos a salvo de que la conjunción de cuatro incompetentes aquí y allá nos lleven al caos? ¿O de que la pura casualidad nos salve de un momento trágico? ¿Podemos asumirlo? ¿Debemos?
Al fin y al cabo, todo fluye...
Apreciado amiguete, me hubiera gustado escribir algo más brillante, a la altura de tu buenísima intención. No creo que sea capaz ;) pero el agradecimiento y el disfrute de tu detallazo te aseguro que son altísimos. Un abrazo desde estas líneas.
