Me ha gustado mucho la entrevista de La Contra que publicaba La Vanguardia hoy (bueno, dada la hora, técnicamente fue ayer, 23 de octubre).Lluís Amiguet charla con Thomas Gilovich que dice de entrada que
Mi especialidad como psicólogo social cognitivo es combatir falsas creencias.
A lo largo de la entrevista se destila la idea de que no existe una justicia divina que acaba castigando a los que hacen (hacemos) algo mal y nos libramos en ese momento, que no existen las rachas de suerte (buena o mala), que crear arquetipos para clasificar a la gente es pura pereza para no tener que pensar. Una pereza peligrosa que explica el racismo y los prejuicios…
Pero lo más interesante es que la entrevista contiene la clave para el éxito, que siempre ha estado ahí y que no tiene demasiado secreto. Triunfa el que se esfuerza, le echa horas y se lo trabaja, nada de talentos innatos, nada de dones mágicos. Amiguet menciona a The Beatles o a Bill Gates y pregunta“¿Por qué los consideramos genios? La respuesta es sublime:
Porque es más bonito hacer creer que gozas de un don innato y mágico para la música o la informática. Nadie explica la aburrida verdad de que metió miles de horas en ensayar mientras sus amigos veían la tele.
Y quienes se engañan así, se engañan felizmente:
prefieren pensar que no son genios simplemente porque tuvieron mala suerte en vez de aceptar que el genio lo es porque trabajó más que ellos.
También me ha parecido interesante la cuestión del efecto halo, otro atajo para no tener que pensar mucho,
por el que tendemos a creer que alguien que hace bien una cosa también hará bien todas las demás (…) ese efecto hace que los periodistas pregunten a estrellas del pop cómo solucionar el hambre en el mundo. Y así llegó Reagan a presidente.
Menos mal que está el efecto halo, por que la sospecha de que algunos personajes manifiestamente incompetentes (sin señalar a nadie, sólo mira abre un periódico y mira) estén donde están por que se lo han trabajado mucho no me cuadraba nada y me parecía una contradicción…
Amiguet explica que el consejo final de Gilovich:
Si hace un test de múltiples opciones y duda, no se quede con su primera corazonada: acertará más - pese a la falsa creencia-si piensa su respuesta dos veces.
Hace unos meses adoptamos a un perro. Contactamos con SOS Golden, y tras un par de entrevistas, nos decidimos por un saquito de huesos con la piel en un estado lamentable y de mirada tan triste que el nombre adecuado fue fácil: Tristán. Pocos meses más tarde se ha convertido en un bicho adorable, sano, juguetón y sociable con personas y perros, aunque a veces mantenga esa mirada tristona...
Pero el post no va sobre el perro, sino sobre el libro "El Choque de Culturas", de Jean Donaldson. Seguramente, soy de los pocos que se empeña en leer los manuales de instrucciones de los gadgets que hay en casa, y claro, Tristán venía sin manual. Yo unca he tenido perro (mi pareja sí) y necesitaba saber más. Preguntando a las amables voluntarias de Sos Golden me recomendaron este libro. Y se lo agradezco.
"El Choque de Culturas" es uno de esos textos para desaprender. Desmonta los mitos que todos hemos oído alguna vez acerca de por qué los perros se comportan como lo hacen (errores como pensar actúan movidos por su tozudez, rencor, ganas de demostrar dominancia...). Deshace los prejuicios que puedas tener y te muestra cómo funciona (no me atrevo a decir "piensa" o "razona") un can. A medida que iba leyendo este libro (que honestamente, podría haberse redactado mucho mejor) he pensado más de una vez cómo es posible que el homo sapiens haya convivido tantos miles años con el canis lupus familiaris y aún no sepa entenderse mejor con él.
Si te interesan los perros, este libro te va a venir mucho mejor que ciertos encantadores que corren por ahí... Entre otras cosas, verás que aplicar criterios morales humanos a los perros no funciona. Olvídate de "hace esto por que sabe que está mal y ahora se siente culpable" ¿No lo has oído alguna vez?
Repítete a ti mismo a modo de mantra: los perros no aprenden lo que es correcto y lo que no lo es, aprenden qué es seguro y qué es peligroso. No por ello los perros son menos sofiticados o valiosos que si moralizaran sobre ello. Simplemente es su forma de ser.
Donaldson argumenta que si tu perro hace algo mal (osea, algo que realmente no te gusta a ti, ya hemos dicho que desde el punto de vista del perro "mal" y "bien" no significan gran cosa) es muy posible que puedas reconducir la situación si sabes cómo:
Tienes el control absoluto, sólo que nunca se lo has demostrado a tu perro. Nosotros, los humanos, somos quienes disponemos de pulgares prensiles, de un cerebro grande, circunvalado y como un melón, y de una habitación llena de información sobre el aprendizaje y la motivación animal. Los cabezas de chorlito no pueden evitar ser adiestrados.
De esta última frase habría muchas más aplicaciones en contextos muy humanos... Pero lo que me interesa de la cita anterior no es transmitir la imagen de un hombre todopoderoso ante un perro incapaz, sino la enorme resposabilidad de que de ella se deriva. Cuando veo a según quién con perros de ochenta kilos y mandíbulas capaces de generar mil kilos de presión, no me preocupa el bicho, me preocupa el sentido de la resposabilidad de quien lo tiene.
El libro da muchos ejemplos de cuánto nos equivocamos al pensar que "nos entienden" tan bien como nos gusta creer cuando les aplicamos criterios humanos. Para un estudioso de la comunicación, resulta muy interesante. Hay un relato en el libro que traza un paralelismo para que nos sea más sencillo ponernos en su piel. Es un poco largo, y aunque parece sensiblero, lo que explica ocurre a diario si le dais una vuelta. Y es dramático. Os lo resumo...
Imagínate que vives en un planeta en el que la especie dominante tiene una inteligencia infinitamente más sofisticada (...) Son los Gorn. (...) Se comunican entre ellos a través de complejas combinaciones telepáticas, movimientos de ojos y sonidos de alta frecuencia totalmente ininteligibles para los humanos (...) Lo que sí pueden aprender los humanos es el significado de algunos sonidos aislados tras repetidas asociaciones con cosas que tienen relevancia para ellos (...)
Imagina que eres uno de los humanos que tienen la suerte de vivir dentro de la casa de una familia Gorn. Otros humanos están en el jardín encadenados en pequeños cobertizos y tienen tanta hambre social, padecen tal aislamiento que no son capaces de controlar sus emociones en cuanto se les acerca un gorn. Los Gorn consideran que por culpa de este comportamiento nunca llegarán a convertirse en "humanos domésticos". Son demasiado excitables.
El hogar que compartes con la familia Gorn está repleto de cuencos de porcelana llenos de agua, junto con lavamanos. Sin embargo siempre que intentas hacer pis en uno de ellos, cualquier Gorn que se encuentre en las proximidades te ataca. Aprendes a utilizar el retrete sólo cuando no hay ningún Gorn. A veces llegan a casa y te meten la cabeza dentro del retrete sin que exista ninguna razón aparente. Odias que te hagan eso y empiezas a hacerles la pelota cuando vuelven a casa para que no te vuelva a pasar, pero ellos creen que eso es un indicio claro de que te sientes culpable de algo que todavía desconocen.
También te castigan por ver vídeos, leer determinados libros, hablar con otros seres humanos, comer pizza o pastel de queso, escribir cartas, etc. Los Gorn creen que son problemas de comportamiento. Para evitar volverte loco, esperas a que no estén en casa para hacer todo aquello que deseas. Mientras están cerca estás sentado tranquilamente y con la mirada al frente. (...) ellos achacan a tu "rencor" que cuando te quedas solo te pongas a ver películas de vídeo y a transgedir otras reglas (...) Lo peor de todo es que te caen bien, después de todo se suelen portar bien contigio. Sin embargo, cuando les sonríes te castigan, y lo mismo sucede si intentas estrecharles la mano para saludar. Si te disculpas, vuelven a castigarte (...)
Al final te llevan a una escuela de "adiestramiento". Gran parte del adiestramiento consiste en dejarte momentáneamente sin respiración con un collar metálico alrededor del cuello. Están convencidos de que entiendes perfectamente los chillidos que emiten y la comunicación telepática, porque parece que a veces respondes correctamente (...) Un día ves a un Gorn acercándose con el collar de adiestramiento en la mano, tienes el síndrome premenstrual, te duele el cuello y la verdad es que no te apetece soportar la desconcertante coacción a la que está a punto de someterte. Le dices con voz seria que por favor te deje en paz y se vaya. Los Gorn están perplejos por este comportamiento agresivo sin previa provocación(...)
Te meten en uno de sus vehículos y te llevan a (...) un edifico impregnado de olor a sudor y a excrementos humanos. Hay humanos en pequeñas jaulas por todas partes (...) Tus Gorn, con los que habías vivido toda tu vida, te entregan a un desconocido que te arrastra a una pequeña habitación. Estás aterrorizado y le gritas a tu familia Gorn que te ayude pero ellos se dan la vuelta y salen del edificio. Te quedas allí retenido y te ponen una inyeccíon letal.
Es practicamente inevitable. Crecemos, quemamos etapas y las personas que nos acompañan en cada una de ellas sólo excepcionalmente permanecen en el resto de los capítulos de nuestra vida. Quedan unos pocos amigos, pareja, amantes... Sólo unos pocos perduran, por mucho que hayamos querido y queramos aún a muchos más. Quizás la familia sea el tipo de grupo que más permanece, si hay suerte. Yo la tengo, y tengo familia y amigos estupendos :-)
Mi amiga Eva, a quien hace años que no veo, me decía hace mucho "vamos a quedar un par de veces seguidas, así luego es más fácil retomar el contacto". Tenía razón, y así lo hicimos, un tiempo... Incluso cuando un grupo de amigos que de veras de aprecian decide hacer algo así, quedar regularmente, el ritmo de vida que llevamos no siempre nos los permite. Cuando surgen parejas diferentes, divorcios, hijos, las cosas se complican un poco más. Y no es que no tengamos amigos, es que el tiempo, a veces la distancia, nos va separando casi sin querer, y para cuando nos damos cuenta, hace meses que no sabemos de muchos de ellos. Cuando has pasado unos años en otra ciudad lo notas más...
A quienes me reprochan que dedico mucho tiempo a Internet les suelo decir que no, que dedico mucha horas a las personas con las que Internet me permite seguir en contacto, a las herramientas que internet me ofrece y que me permiten saber regularmente de tantos buenos amigos, sea por mail, facebook, twitter o blogs como este... Me permite verlos más a menudo, mantener el vínculo.
Por todo ello, me pareció tan interesante esta cita que Oliver Sacks hace en su libro "Un antropólogo en Marte" de un texto de John Hull, invidente, que dice sobre su ceguera:
esta sensación de estar en un lugar es menos pronunciada... El espacio se reduce al propio cuerpo de uno, y la posición del cuerpo se conoce no mediante los objetos que han pasado sino por cuánto tiempo ha estado en movimiento. De este modo, la posición viene medida por el tiempo... Para los ciegos, las personas no están presentes a menos que hablen... Las personas están en movimiento, son temporales, vienen y van. Llegan de la nada; desaparecen.
Hay un librería en Buenos Aires, Argentina, que se llama El Ateneo. Estuvimos allí el pasado septiembre. Salir sin libros de ese establecimiento es imposible por poco que te guste leer. Y aprovechando lo fuerte que estaba el euro, no pudimos evitar hacernos también con un libro que podríamos haber comprado aquí, pero nos apetecía leerlo durante el viaje. Teníamos por delante un buen montón de horas de avión, y acabamos comprando casi todo lo que va publicando Paul Auster, así que por qué no. Como anécdota, nuestro ejemplar "Un hombre en la Oscuridad" hizo el viaje de vuelta a Barcelona en una caja que nos auto enviamos desde Bangkok. El saber no ocupa lugar, pero los libros pesan un rato...
Fiel a su estilo introspectivo de personajes que se cuestionan a sí mismos, esta novela es una narración doble, donde el personaje principal trama en sus noches de insomnio la historia de otro personaje puesto en situaciones límite. Nos desvelaré cómo se entrecruzan las tramas, pero recomiendo este libro como recomendaría una lectura de Paul Auster a cualquiera que aún no lo conozca. Bueno, a cualquiera no, ha de gustarte darle vueltas a quién eres y qué quieres y a esos monólogos internos tan Austerianos... El País publicó el principio del libro aquí.
Mientras lo leía, tome nota de una referencia para este blog, que me recordó a tanta gente buena que conozco...
(...) una buena persona que se niega a creer que lo es, porque sólos los buenos dudan de su propia bondad, y eso es precisamente lo que los hace así. Los malos sí saben que son buenos, pero ellos lo ignoran. Se pasan la vida disculpando a los demás, pero no son capaces de perdonarse a sí mismos.
Y como dice el personaje del libro, mientras pasa todo esto, mientras lees, vives, vas, vienes, sufres, amas y gozas...
Oliver Sacks inicia su libro "Un antropólogo en Marte" con dos citas. Una, a mi entender, refleja la inagotable capacidad de sorpresa que hemos de tener para afrontar este mundo nuestro. Y al mismo tiempo, la terrible limitación de partir de un cerebro que nos raciona la realidad que hay ahí afuera en aras de nuestra supervivencia. Un concepto que desarrolló, por ejemplo, Huxley en su día con "Las puertas de la percepción" y Punset en varias entrevistas.
Often quoted for saying, "My own suspicion is that the universe is not only queerer than we suppose, but queerer than we can suppose." Haldane is sometimes misquoted as saying, "Not only is the universe stranger than we imagine, it is stranger than we can imagine" which should be attributed to Arthur Stanley Eddington.
Preparados pues para aceptar lo raro, la sorpresa, y a no perder la curiosidad...
(imagen de la NASA, un púlsar emitiendo rayos X que parecen formar una mano cósmica)
Malcom Gladwell comienza su libro, Blink: The Power of Thinking Withouth Thinking, con la historia de un kouros, una estatua de un joven de la antigua Grecia, que llegó al mercado de arte y estuvo a punto de ser adquirida por el Museo Getty de California (...) Tras 14 meses de investigación, el personal de Getty llegó a la conclusión de que la estatua era auténtica (...) pero llamaron a un historiador de arte llamado Federico Zeri a ver la estatua y nada más verla dictaminó que era falsa. Otro historiador del arte percibió que, aunque tenía la forma de una estatua clásica auténtica, de algún modo carecía de ese espíritu. Un tercero sintió una "repulsión intuitiva" cuando la contempló por primera vez (...) la estatua había sido esculpida por falsificadores de Roma (...) Los equipos de analistas quye investigaron durante 14 meses se equivocaron. Los historiadores que confiaron en sus corazonadas iniciales estaban en lo cierto. Gladwell afirma que en nuestro cerebro se da un proceso subconsciente que mueve grandes cantidades de información y llega a conclusiones con sorprendente rapidez, incluso a los poco segundos de ver algo.
- La idea de construir un relato de retale de otros relatos, quizás incluso con una relación tangencial, me gusta. No será nueva, o quizás sí. Pero me gusta, y por eso disfruté mucho de los dos títulos aparecidos hasta ahora del Proyecto Nocilla...
- La certeza de que a veces (¿a veces?¿Cuántas veces?) nuestra primera impresión sobre algo nos puede acabar siendo mucho más útil de lo que una mente racionalista admitiría me incomoda. Pero al mismo tiempo, me intriga y me apetece. La información de un gesto leve, de un atisbo de movimiento, de un tono que sube o baja, de un cambio de postura... No es nada desdeñable pese a que no queramos perder el hilo de lo que el sujeto observado está comunicándonos literalmente. Sobre esto hay que seguir aprendiendo un poco más...
- ¿Cuántas veces te ha pasado que, no queriendo seguir como criterio una primera intuición sobre algo o alguien, ha sido el tiempo quién a menudo para tu disgusto te ha demostrado que esa sensación era correcta y que, seguramente, te acabaste tomando demasiadas molestías por querer ser más racional de lo que tocaba? A mi unas cuantas...
Pocas cosas me parecen más inteligentes que reírse de uno mismo. Ser capaz de tomarse con humor la vida, incluidos los golpes bajos que a veces llegan. Admiro a quienes tienen los reflejos y el talento de meter una risa a tiempo en una situación tensa, de aflojar los problemas a base de relativizarlos, de minimizarlos con una sonrisa. Seguro que no descubro nada nuevo, pero es importante tener en cuenta el poder del humor. Es un poder igualitario, que nos pone a todos a un mismo nivel...
Es con esa actitud, con la de buscar la normalidad de situaciones tensas a través del sentido del humor, que me encantó la siguiente anécdota que cuenta Oliver Sacks en "Un antropólogo en Marte"
La idea de un espacio personal, del yo en relación a otros objetos y otras personas, tiene tendencia a quedar profundamente alterada en el síndrome de Tourette. Conozco a muchas personas con el síndrome de Tourette que no pueden tolerar estar sentados cerca de otras personas en un restaurante, y que pueden sentirse compelidas, si no pueden evitarlo, a alargar el brazo hacia esas personas o a empujarlas.
Valga la anterior cita como introducción a la nota a pie de página que incluye Sacks:
Esto se demostró cómicamente en una ocasión en que fui a cenar a un restaurante con tres amigos de Los Ángeles que padecen el síndrome de Tourette. Los tres se precipitaron a la vez al asiento del rincón, y no, creo yo, por un espíritu competitivo, sino porque cada uno lo consideró una necesidad neuro-existencial. El que tuvo más suerte fue capaz de estar sentado tranquilamente en su sitio, mientras que los otros dos empujaban constantemente a otros comensales que había detrás de ellos.
Aclarar, como mencionaba en el primer post sobre este estupendo libro de Sacks, que su intención en ningún caso es reírse de quienes tienen algún tipo de disfunción neurológica. Más bien al contrario, el libro demuestra que algunas de estas disfunciones tienen sus ventajas, lo que relativiza mucho términos como ¨normal¨o ¨sano¨ y, en todo caso, demuestra que hasta las situaciones más incómodas pueden desdramatizarse con una dosis de humor, también las situaciones provocadas por este síndrome.
Si quieres saber más sobre el síndrome de Torette, y para expresar mi apoyo desde aquí a quienes han de convivir con sus inconvenientes, puedes ver la web de la Fundación Tourette, que pone a tu disposición enlaces a otras asociaciones tanto en España como en otros países.
Escribía este post mientras veía a Buenafuente escribiendo en una barrica ¨Si ríes vives más¨. Y mejor, me permitiría añadir...
Tiempo de nuevos planes, de etapas que van tomado cuerpo, forma. Momento de lanzarse, de hacer, de crear. Es hora de ponerse a prueba y de disfrutar de lo que nuevos rumbos puedan depararnos.
Releo uno de los libros que más me gustó durante mi último viaje para buscar una cita en la que Oliver Sacks reflexiona sobre la creatividad en "Un antropólogo en Marte"
La creatividad, tal y como se entiende normalmente, conlleva no sólo un "qué", un talento, sino también un "quién"; marcadas características personales, una fuerte identidad, una sensibilidad y un estilo personales que desembocan en el talento, se funden con él, dándole cuerpo y forma. En este sentido, la creatividad implica el poder de inventar, de romper con las maneras existentes de ver las cosas, de moverse libremente en el ámbito de la imaginación, de crear y recrear mundos en la propia mente, y al mismo tiempo de controlar todo eso con una mirada interior crítica. La creatividad tiene que ver con la vida interior, con un flujo de ideas nuevas y sentimientos fuertes.
(la ilustración es de una camiseta que vi en Tailandia... Me gustó el juego de palabras)
Me llamo Víctor y me apasiona leer. Y aunque no siempre le puedo dedicar a la lectura de novelas y ensayos tanto tiempo como me gustaría, durante mi actividad laboral también me paso el día leyendo, sobre todo informes y noticias relacionadas con Internet.
Otra cosa es que sea capaz de memorizar todo lo que leo. Estoy muy lejos de lograrlo, así que he ido tomando notas de datos curiosos, ideas interesantes y párrafos especialmente agradables. Notas que han acabado perdidas, recicladas, o relegadas al olvido.
Un blog puede ser una buena manera de conseguir mejorar algunas cosas. Obligarme a escribir de nuevo con cierta regularidad. Repensar lo que he leído, para que los rápidos bocados se conviertan en una agradable digestión. No perder esas notas, sino tenerlas ordenadas y recurrir a ellas cuando sea necesario. Y por último, y eso es lo más interesante, podré compartirlas con vosotr@s y también invitaros a comentarlas.
Gracias por acercarte, bienvenid@