La respuesta, y algunas curiosidades más al respecto, en esta cita de "La vida instrucciones de uso" de Georges Perec:
Morellet intentó desanimarlo años atrás diciéndole que el número que se escribe 
,o sea, nueve elevado a nueve elevado a nueve, que es el número mayor que se puede escribir usando sólo tres cifras, tendría, si se escribiera entero, trescientos sesenta y nueve millones de cifras; a razón de una cifra por segundo, se tardaría once años en escribirlo; y calculando dos cifras por centímetro, tendría mil ochocientos kilómetros de largo.
Impresionante, o cuanto menos, curioso... Seguro que hay algún obeso de las mates por ahí que lleva ya un par de años escribiendo el número... :-)
servido por loquevoyleyendo
1 comentario
compártelo
Los que me conocen saben de mi afición a jugar con palabras. Uno de esos pequeños placeres cotidianos es dar con el término más preciso para definir algo, engarzar los sentidos opuestos de una frase y jugar con ellos. Durante un tiempo hice varios crucigramas cada día, leo casi todo lo que me cae entre manos y aún y así me falta tiempo para leer todo lo que quisiera. Una afición que tuvo su momento rentable, que explica mi formación periodística, pero que a veces se convierte en una opresión angustiosa cuando recuerdas que no podrás leer todo lo que quisieras. No lo explico por presumir, por que estoy muy lejos aún de alcanzar ese talento que permita engarzar ya no unas frases, sino unas páginas en forma de relato interesante. Lo digo sólo por dar contexto y explicar por qué me gustó tanto este personaje de "La vida instrucciones de uso" de Georges Perec.

Cinoc, que tenía a la sazón unos cincuenta años, ejercía una profesión curiosa: como decía él mismo, era "matapalabras": trabajaba en la actualización de los diccionarios Larousse. Pero, mientras otros redactores se dedicaban a la búsqueda de voces y significaciones nuevas, él, para dejarles sitio, debía eliminar todas las palabras y acepciones que habían caído en desuso.
Cuando se jubiló, en mil novecientos sesenta y cinco, después de cincuenta y tres años de una labor escrupulosa, había hecho desaparecer cientos y miles de herramientas, técnicas, costumbres, creeencias, dichos, manjares, juegos, apodos, pesos y medidas; había borrado del mapa decenas de islas, centenares de poblaciones y ríos, millares de cabezas de partido; había relegado a su anonimato taxonómico centenartes de tipos de vaca, especies de pájaros, insectos y serpientes, peces un poco especiales, variedades de moluscos, de plantas no del todo idénticas, tipos particulares de frutas y verduras; había hecho desvanecerse en la noche de los tiempos a cohortes de geógrafos, misioneros, entomólogos, Padres de la Iglesia, literatos, generales, Dioses & Demonios.
Juguemos con los verbos antes de que se pierdan, dibujemos en el aire esa verba volant, plasmemos en papel (o en cibertextos) ese scripta manent de lo que consigamos crear con los retales de nuestra visión del mundo...
servido por loquevoyleyendo
sin comentarios
compártelo
Ayer mismo pude terminar uno de los libros que tenía empezado desde hace meses. Y pese al tiempo que me ha llevado vencerlo (terminarlo disfrutándolo y sin prisas se convirtió ya en una obsesión), no puedo dejar de recomendarlo. "La vida instrucciones de uso" de Georges Perec es mucho más que un libro...
No es una historia, sino muchísimas. Pero no es un libro de relatos al uso. Repleto de hilos narrativos que a veces se cruzan, que a veces nacen y mueren en el capítulo, que en ocasiones parecen tener que ver con todos los demás hilos y a veces no. Es un libro muy entretenido, pero no es un libro fácil.
Es un pequeño reto de 600 páginas. Un reto que requiere cierta paciencia. El lector necesita encontrarle la gracia a las descripciones detalladísimas, extensas, a menudo sin una utilidad en la narración que vaya más allá que la querer ser una descripción minuciosa. Uno avanza a través de sus páginas como quien espera encontrar una joya escondida entre tanto polvo. Pero para dar con ella hay que ir levantando ese polvo. A veces hay premio (una bonita historia o una sucesión de elementos que hacen de la descripción un bello juego), pero a veces no.

Es un libro exigente con respecto al vocabulario. Y lo digo sin reparos por que creo que, al margen de este blog, los que me conocéis sabéis que no se me da mal el tema de las palabritas :-) Pero con esta obra de Perec hay que tirar de diccionario un par de veces por capítulo y me quedo corto.
Seguro que más de uno querrá crucificarme por blasfemo (¿metablasfemia?) si digo que a esta novela que tantas otras novelas engloba le sobra un tercio largo de su grosor. Como a mucho cine francés le puede sobrar un tercio de metraje para explicar lo mismo. Pero claro, se explica de una manera diferente cuando se dilata el tiempo. Cuando uno se lo toma con calma y decide detenerse en los detalles. Cuando uno se lo toma como un juego. Por que "La vida instrucciones de uso es un juego". ¿Lo es también la vida en sí? No, la vida va en serio... Uno de los personajes de una de las historias dice:
La vida, joven, es una mujer extendida, con los pechos prietos y abultados, con un gran vientre liso y blando entre las caderas anchas, con brazos delgados, muslos protuberantes y ojos entornados, que en medio de su provocación magnífica e irónica exige nuestro fervor máximo
A vivir pues..
(la imagen del sello es de este otro blog)
servido por loquevoyleyendo
17 comentarios
compártelo