Es practicamente inevitable. Crecemos, quemamos etapas y las personas que nos acompañan en cada una de ellas sólo excepcionalmente permanecen en el resto de los capítulos de nuestra vida. Quedan unos pocos amigos, pareja, amantes... Sólo unos pocos perduran, por mucho que hayamos querido y queramos aún a muchos más. Quizás la familia sea el tipo de grupo que más permanece, si hay suerte. Yo la tengo, y tengo familia y amigos estupendos :-)
Mi amiga Eva, a quien hace años que no veo, me decía hace mucho "vamos a quedar un par de veces seguidas, así luego es más fácil retomar el contacto". Tenía razón, y así lo hicimos, un tiempo... Incluso cuando un grupo de amigos que de veras de aprecian decide hacer algo así, quedar regularmente, el ritmo de vida que llevamos no siempre nos los permite. Cuando surgen parejas diferentes, divorcios, hijos, las cosas se complican un poco más. Y no es que no tengamos amigos, es que el tiempo, a veces la distancia, nos va separando casi sin querer, y para cuando nos damos cuenta, hace meses que no sabemos de muchos de ellos. Cuando has pasado unos años en otra ciudad lo notas más...
A quienes me reprochan que dedico mucho tiempo a Internet les suelo decir que no, que dedico mucha horas a las personas con las que Internet me permite seguir en contacto, a las herramientas que internet me ofrece y que me permiten saber regularmente de tantos buenos amigos, sea por mail, facebook, twitter o blogs como este... Me permite verlos más a menudo, mantener el vínculo.
Por todo ello, me pareció tan interesante esta cita que Oliver Sacks hace en su libro "Un antropólogo en Marte" de un texto de John Hull, invidente, que dice sobre su ceguera:
esta sensación de estar en un lugar es menos pronunciada... El espacio se reduce al propio cuerpo de uno, y la posición del cuerpo se conoce no mediante los objetos que han pasado sino por cuánto tiempo ha estado en movimiento. De este modo, la posición viene medida por el tiempo... Para los ciegos, las personas no están presentes a menos que hablen... Las personas están en movimiento, son temporales, vienen y van. Llegan de la nada; desaparecen.
Oliver Sacks inicia su libro "Un antropólogo en Marte" con dos citas. Una, a mi entender, refleja la inagotable capacidad de sorpresa que hemos de tener para afrontar este mundo nuestro. Y al mismo tiempo, la terrible limitación de partir de un cerebro que nos raciona la realidad que hay ahí afuera en aras de nuestra supervivencia. Un concepto que desarrolló, por ejemplo, Huxley en su día con "Las puertas de la percepción" y Punset en varias entrevistas.
Often quoted for saying, "My own suspicion is that the universe is not only queerer than we suppose, but queerer than we can suppose." Haldane is sometimes misquoted as saying, "Not only is the universe stranger than we imagine, it is stranger than we can imagine" which should be attributed to Arthur Stanley Eddington.
Preparados pues para aceptar lo raro, la sorpresa, y a no perder la curiosidad...
(imagen de la NASA, un púlsar emitiendo rayos X que parecen formar una mano cósmica)
Pocas cosas me parecen más inteligentes que reírse de uno mismo. Ser capaz de tomarse con humor la vida, incluidos los golpes bajos que a veces llegan. Admiro a quienes tienen los reflejos y el talento de meter una risa a tiempo en una situación tensa, de aflojar los problemas a base de relativizarlos, de minimizarlos con una sonrisa. Seguro que no descubro nada nuevo, pero es importante tener en cuenta el poder del humor. Es un poder igualitario, que nos pone a todos a un mismo nivel...
Es con esa actitud, con la de buscar la normalidad de situaciones tensas a través del sentido del humor, que me encantó la siguiente anécdota que cuenta Oliver Sacks en "Un antropólogo en Marte"
La idea de un espacio personal, del yo en relación a otros objetos y otras personas, tiene tendencia a quedar profundamente alterada en el síndrome de Tourette. Conozco a muchas personas con el síndrome de Tourette que no pueden tolerar estar sentados cerca de otras personas en un restaurante, y que pueden sentirse compelidas, si no pueden evitarlo, a alargar el brazo hacia esas personas o a empujarlas.
Valga la anterior cita como introducción a la nota a pie de página que incluye Sacks:
Esto se demostró cómicamente en una ocasión en que fui a cenar a un restaurante con tres amigos de Los Ángeles que padecen el síndrome de Tourette. Los tres se precipitaron a la vez al asiento del rincón, y no, creo yo, por un espíritu competitivo, sino porque cada uno lo consideró una necesidad neuro-existencial. El que tuvo más suerte fue capaz de estar sentado tranquilamente en su sitio, mientras que los otros dos empujaban constantemente a otros comensales que había detrás de ellos.
Aclarar, como mencionaba en el primer post sobre este estupendo libro de Sacks, que su intención en ningún caso es reírse de quienes tienen algún tipo de disfunción neurológica. Más bien al contrario, el libro demuestra que algunas de estas disfunciones tienen sus ventajas, lo que relativiza mucho términos como ¨normal¨o ¨sano¨ y, en todo caso, demuestra que hasta las situaciones más incómodas pueden desdramatizarse con una dosis de humor, también las situaciones provocadas por este síndrome.
Si quieres saber más sobre el síndrome de Torette, y para expresar mi apoyo desde aquí a quienes han de convivir con sus inconvenientes, puedes ver la web de la Fundación Tourette, que pone a tu disposición enlaces a otras asociaciones tanto en España como en otros países.
Escribía este post mientras veía a Buenafuente escribiendo en una barrica ¨Si ríes vives más¨. Y mejor, me permitiría añadir...
Tiempo de nuevos planes, de etapas que van tomado cuerpo, forma. Momento de lanzarse, de hacer, de crear. Es hora de ponerse a prueba y de disfrutar de lo que nuevos rumbos puedan depararnos.
Releo uno de los libros que más me gustó durante mi último viaje para buscar una cita en la que Oliver Sacks reflexiona sobre la creatividad en "Un antropólogo en Marte"
La creatividad, tal y como se entiende normalmente, conlleva no sólo un "qué", un talento, sino también un "quién"; marcadas características personales, una fuerte identidad, una sensibilidad y un estilo personales que desembocan en el talento, se funden con él, dándole cuerpo y forma. En este sentido, la creatividad implica el poder de inventar, de romper con las maneras existentes de ver las cosas, de moverse libremente en el ámbito de la imaginación, de crear y recrear mundos en la propia mente, y al mismo tiempo de controlar todo eso con una mirada interior crítica. La creatividad tiene que ver con la vida interior, con un flujo de ideas nuevas y sentimientos fuertes.
(la ilustración es de una camiseta que vi en Tailandia... Me gustó el juego de palabras)
Uno de los libros que me ha acompañado en mi último viaje, y que más buenos ratos me ha hecho pasar, es "Un antropólogo en Marte", de Oliver Sacks. No sólo ha sido un placer acarrear el escaso peso del libro, sino que ha sido gustoso tenerlo cerca como talismán de la amistad de lapidario, quién me lo regaló y le incluyó una inolvidable dedicatoria. Desde aquí, de nuevo, mi agradecimiento :-)
"Un antropólogo en Marte" es un muy interesante libro, con una buena dosis de sentido del humor, que aporta un enfoque muy diferente al concepto "enfermedad" o al políticamente incórrecto término "minusvalía". La tesis de fondo viene a ser que ciertas limitaciones sensoriales o mentales infringidas por un accidente o una alteración genética no siempre son 100% negativas y limitantes, como solemos verlas los que nos consideramos "sanos". A menudo, esas alteraciones abren puertas a talentos ocultos, a maneras diferentes de entender el mundo y la vida. Y no siempre la sanación supone una inmediata mejora en la calidad de vida de quién, más que sufrir, convivía con esa dolencia, la incorporaba a su yo, quizás incluso aprovechaba esas puertas abiertas. Este volumen de Sacks incluye siete casos que son siete ejemplos de tal consideración. Para ubicaros más sobre el autor, si no lo conocéis, quizás os suene más el libro (o la película) "Despertares", también sobre las investigaciones de este neurólogo...
Querer comprender cómo funcionamos, a nivel físico , mental y emocional, es uno de los temas que más me ha gustado siempre, el que me tentó en su día con estudiar Biología y acabó metiéndome en periodismo para hacer periodismo científico... Si compartes estas inquietudes, te interesa este libro.
Una cita del libro acerca de ese cambio de concepto cuando hablamos de "enfermedad"
Cualquier enfermedad introduce una duplicidad en la vida, un "ello", con sus propias necesidades, sus propias exigencias, limitaciones. Con el Síndrome de Tourette, el "ello" toma la forma de la compulsión explícita, más aún, la forma de una multitud de impulsos y compulsiones: uno es impelido a hacer una cosa u otra, contra su voluntad, o por deferencia a la voluntad ajena del "ello". Puede existir un conflicto, un compromiso, una colusión entre esas voluntades.
Me llamo Víctor y me apasiona leer. Y aunque no siempre le puedo dedicar a la lectura de novelas y ensayos tanto tiempo como me gustaría, durante mi actividad laboral también me paso el día leyendo, sobre todo informes y noticias relacionadas con Internet.
Otra cosa es que sea capaz de memorizar todo lo que leo. Estoy muy lejos de lograrlo, así que he ido tomando notas de datos curiosos, ideas interesantes y párrafos especialmente agradables. Notas que han acabado perdidas, recicladas, o relegadas al olvido.
Un blog puede ser una buena manera de conseguir mejorar algunas cosas. Obligarme a escribir de nuevo con cierta regularidad. Repensar lo que he leído, para que los rápidos bocados se conviertan en una agradable digestión. No perder esas notas, sino tenerlas ordenadas y recurrir a ellas cuando sea necesario. Y por último, y eso es lo más interesante, podré compartirlas con vosotr@s y también invitaros a comentarlas.
Gracias por acercarte, bienvenid@