Hazte tu propia religión
Una de las secuencias que más me gusta de Blade Runner es aquella que explica que el idioma del momento es una hábil fusión de las expresiones más comunes de los idiomas más hablados. Una especie de Spanglish pero con bastantes más componentes.
Esa fórmula de coger lo mejor de cada cosa, o si no lo mejor, lo más práctico ¿podría aplicarse a la religión? ¿Es posible una fusión de religiones antes de que lleguemos a la conclusión de que no necesitamos esos subterfugios? ¿O esa mezcolanza llevaría a un absurso que daría constancia de la naturaleza artificial de las religiones? Leyendo la prensa estos días uno más bien cree que vamos hacia un encontronazo cada vez más evidente entre los integristas de unas creencias y las de otras...
En Cuaderno Amarillo, Pániker propone una solución para no privar de las bondades de la fe a quienes las necesiten y de paso, dejar fuera de juego a santones, instigadores o incómodos intermediarios: "
Religión a la medida, sí. ¿Por qué habría uno de ser completamente hinduista? mi propuesta consiste en tomar un poco de aquí y otro poco de allá, mestizaje religioso (también ideológico), culminación de los derechos humanos, construcción del propio hábitat. Lo cual no es sincretismo, sino autodiseño (...) uno no es cristiano ni hinduista ni budista, sino, simplemente, un hombre que recoge información y energía de distintas fuentes y compone su propio menú".
¿De la misma manera que en el futuro del film citado, se unen los vocablos más útiles de varios idiomas para un mejor entendimiento entre todos? Al fin y al cabo, el cristianismo no deja de ser una fusión de muchos ritos y creencias, como bien explica Pániker en este libro... ¿Funcionaría? ¿Te funcionaría a ti, al menos?
A los ateos no nos queda siquiera ese consuelo, pero podría ser una buena idea para los agnósticos o los lo-que-sea-mientras-no-sean-integristas. O para quienes simplemente hayan de recurrir al asidero religioso para no perder pie en la incertidumbre. Para quienes no digieren la posibilidad de que tras nuestra maravillosa, dura, triste, grande, corta, cruel, intensa, pobre, feliz o desdichada vida quizás no haya nada más allá que la dote de sentido. Que quizás sea nuestra única vida.
