Actitud en un museo
Tras un breve descanso fuera de la Red, vuelvo al blog y como no podía ser menos, sigo aún con Cuaderno Amarillo .
Una vez más con un nuevo enfoque para lo cotidiano, y para repensar cómo nos acercamos a la ciencia o al arte. Pániker hace una reflexión acerca de la remodelación de algunos museos para argumentar que:
El museo deja de ser un espacio disecado y frío, un mero almacén de momias y productos taxidérmicos. Nunca acabé de digerir a esas personas que se abstraen durante una hora contemplando un cuadro en una sala. Los cuadros están ahí, integrados en un ambiente, y tropezar con ellos en algún momento inesperado, y sentir entonces gratitud.
Totalmente de acuerdo, y como amante a los museos, no me queda otra que mostrar grandes dosis de gratitud.
Pero algunas de las exposiciones que he podido ver durante estas breves vacaciones me han causado un efecto más bien contrario, y que cada vez es más común: más que agradecido me siento engañado ante algunas exposiciones, o algunas obras, cuyo planteamiento teórico es muy interesante, exposiciones que lucen estupendamente en la breve descripción del periódico, pero que no causan más que aburrimiento y/o decepción cuando uno se planta allí y comprueba que entre la idea y la realización de esa idea a veces hay un trecho que es abusivo pedirle al visitante que recorra...

alacant dijo
Suscribo lo dicho por Paniker sobre el museo..pero, a mí en particular y voy poco.. una obra de arte me causa tal embaucamiento, que me aislo del mundo y puedo perder en un momento dado la noción del tiempo. Arrebato de ideas también se le podría llamar. Y no tengo ni "idea" de arte.
5 Abril 2007 | 09:44 PM