Re Sonar Cia Magnética
Lunes. Salgo de la oficina corriendo a una hora que me parece temprana pero que era mi hora de salir. Un par de paradas de metro, Clínica, espera (leyendo, claro), me desnudo, bata ridícula, me tumbo en una camilla, me ponen unos aislantes acústicos entre los oidos y el soporte para la cabeza en la camilla. Justo antes, oigo:
"Esto es una perilla, si te entra claustrofobía o tienes cualquier problema, apriétala. Es importante que no te muevas". Aparece una perilla en mi mano. Vale, gracias.
La camilla se desliza dentro de un armazon. Me
mete allí. Es como estar empotrado en el émbolo de una jeringuilla. Cierro los ojos. Me están inyectando en la máquina. No pasa nada, sé respirar profundo y despacio.
Quince minutos de resonancia magnética. Ruidos rítmicos de diferentes intensidades y tonos, aprecio zumbidos de fondo que cambian levemente. Voy descubriendo que el golpeteo sónico tiene varios ritmos. No voy a poder dormirme, así que disfrutemos de la experiencia. A ver esas texturas de fondo... Matmos hizo una canción (¿aceptamos canción?) con el ruido de una operación de estética. O algo así me contaron.
Salgo. No me he movido (creo). Tengo el vello de punta. Se me ha hecho corto y he pensado que he estado en sesiones en el Sonar que se parecían a eso. Pero sin críos empastillados pegando botes alrededor. Por eso no fui al sonar el año pasado, y el anterior apenas al sonar día y las p
rimeras actuaciones de la noche.
Por trabajo, veo hoy jueves ya que Sonar tiene página en Myspace . Bueno, seguro que no es casualidad que me acordara metido en la máquina.
¿Y mi disco intervertebral? Pues ya veremos. Los resultados de la máquina rítmica no estarán hasta dentro de unos días. Por ahora ni duele apenas ni suena...
