Humor y normalidad
Pocas cosas me parecen más inteligentes que reírse de uno mismo. Ser capaz de tomarse con humor la vida, incluidos los golpes bajos que a veces llegan. Admiro a quienes tienen los reflejos y el talento de meter una risa a tiempo en una situación tensa, de aflojar los problemas a base de relativizarlos, de minimizarlos con una sonrisa. Seguro que no descubro nada nuevo, pero es importante tener en cuenta el poder del humor. Es un poder igualitario, que nos pone a todos a un mismo nivel...
Es con esa actitud, con la de buscar la normalidad de situaciones tensas a través del sentido del humor, que me encantó la siguiente anécdota que cuenta Oliver Sacks en "Un antropólogo en Marte"
La idea de un espacio personal, del yo en relación a otros objetos y otras personas, tiene tendencia a quedar profundamente alterada en el síndrome de Tourette. Conozco a muchas personas con el síndrome de Tourette que no pueden tolerar estar sentados cerca de otras personas en un restaurante, y que pueden sentirse compelidas, si no pueden evitarlo, a alargar el brazo hacia esas personas o a empujarlas.
Valga la anterior cita como introducción a la nota a pie de página que incluye Sacks:
Esto se demostró cómicamente en una ocasión en que fui a cenar a un restaurante con tres amigos de Los Ángeles que padecen el síndrome de Tourette. Los tres se precipitaron a la vez al asiento del rincón, y no, creo yo, por un espíritu competitivo, sino porque cada uno lo consideró una necesidad neuro-existencial. El que tuvo más suerte fue capaz de estar sentado tranquilamente en su sitio, mientras que los otros dos empujaban constantemente a otros comensales que había detrás de ellos.
Aclarar, como mencionaba en el primer post sobre este estupendo libro de Sacks, que su intención en ningún caso es reírse de quienes tienen algún tipo de disfunción neurológica. Más bien al contrario, el libro demuestra que algunas de estas disfunciones tienen sus ventajas, lo que relativiza mucho términos como ¨normal¨o ¨sano¨ y, en todo caso, demuestra que hasta las situaciones más incómodas pueden desdramatizarse con una dosis de humor, también las situaciones provocadas por este síndrome.
Si quieres saber más sobre el síndrome de Torette, y para expresar mi apoyo desde aquí a quienes han de convivir con sus inconvenientes, puedes ver la web de la Fundación Tourette, que pone a tu disposición enlaces a otras asociaciones tanto en España como en otros países.
Escribía este post mientras veía a Buenafuente escribiendo en una barrica ¨Si ríes vives más¨. Y mejor, me permitiría añadir...
Aquí te dejo un minutito de sana risa :)



zachy dijo
Muy interesante el artículo, nunca habia escuchado sobre esa enfermedad.
26 Enero 2009 | 12:51 AM